“Quiero decirte” en esta Navidad

“Quiero decirte” en esta Navidad…

Quiero decirte que hay muchas personas que te aprecian, te valoran, y aún hay quienes te admiran, así que no te detengas tanto en tus defectos, sino más bien seguí avanzando y descansando en la paz que viene de Dios.

Vivir en paz no significa que no haya que  enfrentar conflictos, “un cielo sin tempestades”… se puede tener la paz de Jesús en medio de las presiones propias de la vida, de la familia y del trabajo.

 Procurá encontrar fortaleza en el perdón, ya que esto de servir al otro hace que te relaciones y que a veces tengas desencuentros, pero que esto no te impida manifestar amor. Me refiero al amor de la “segunda milla”, que no debe quedar en una declaración extraordinaria de Jesús, sino en algo que tenga vigencia hoy, mucho más en aquellos que como vos entienden que la vida tiene sentido en el servicio…

Vale la pena transitar un nuevo año y por qué no, tratar de ser feliz, a pesar de las incomprensiones, las pruebas de la vida y las épocas de crisis. Podés encontrar alegría en el anonimato, no olvides que hay Uno que siempre te ve y para él sos importante.

Y ya basta de “ser víctima” de las circunstancias de la vida, cuando es mucho mejor ser actor de la historia de la vida. Las críticas injustas duelen, pero son ellas las que revelan tu seguridad interior.

El hecho de que tengas un título, un cargo, una trayectoria, que seas lo que seas, no debe privarte de la bendición de decir “te necesito”, de dar un beso a mamá, de abrazar a un amigo, de decir “te quiero”.

Viví con un alto sentido de responsabilidad, porque entendiste que no estás en este mundo para mirar por tu ventana como la vida pasa, pero cuando termina lo que te toca hacer, descansá y dejá que Dios complete Su obra. 

Él es especialista para reconstruir lo que se está destruyendo, para restaurar lo que se quebró, para sanar corazones heridos, para hilvanar con hilo irrompible aquello que deberá cicatrizar…

Dios te ama y eso no es poca cosa, es la mejor noticia que podrías recibir en esta Navidad.

¡Que tengas una Feliz Navidad con Jesús y un muy Bendecido y Próspero Año Nuevo!

Nicolás Marulla

Buenos Aires, 22 de diciembre de 2016

No se trata de…

No se trata de tus soles, sino de quién los mantiene encendidos.

No se trata de tu soledad, sino de la ausencia.

No se trata de tus muchas voces, sino de tu silencio.

No se trata del encuentro, sino de los caminos que te llevaron allí.

No se trata de la frecuencia, sino del sentimiento de amistad.

No se trata de la angustia, sino de tus conquistas.

No se trata de lo adverso, sino de tu actitud.

No se trata de tu éxito, sino de tu trabajo.

No se trata de tu mirada, sino de tu destino.

No se trata de tu enojo, sino de qué lo provoca.

No se trata de tus obras, sino de qué te mueve a hacerlas.

No se trata de tu razón, sino de tu intención.

No se trata de que falles, sino de que aprendas.

No se trata de tu experiencia, sino de tu vigencia.

No se trata de qué haces, sino de quién eres.

No se trata de tu ayer, sino de tu esperanza.

No se trata de tus historias mínimas, sino de Dios que les da sentido.

No se trata de tu humildad, sino como equilibra tu dignidad.

No se trata de tus sueños, sino de qué sueñas.

No se trata de tu futuro, sino de tus decisiones.

No se trata de tu persona, sino de por qué estás aquí.

No se trata de tu vida, sino del propósito por el cual vives.

No se trata de tus logros, sino como contribuyen a un mundo mejor.

No se trata de qué digas, sino a quién representas.

No se trata de aquello que hace fácil la vida, sino que estés en paz.

No se trata del poder que tengas, sino como lo usas.

No se trata de tu libertad, sino qué escoges hacer con ella.

No se trata de cuánto has fallado, sino que hayas sido perdonado.

No se trata de cuánto te han fallado, sino que hayas perdonado.

Nicolás Marulla

Aeropuerto de Ezeiza, 21 de junio de 2012

 

Fragmentos de lo que vendrá

La mayoría de las veces el futuro se nos devela en pedacitos…

El mapa del alma con rebordes de cicatrices, nos  demarca el sendero,

Los sueños que se fueron construyendo, son en parte producto del dolor mezclado con la esperanza, y de la apuesta que emerge de las ganas de vivir y de ser aquello que devuelve la paz.

La voluntad de Dios se esconde en aquello que nos apasiona, dijo alguien con inspiración, y entonces se hace más certera la apuesta y más clara la dirección…

Quisiéramos un futuro totalmente claro, cristalino, seguro, un GPS libre de errores y actualizado, y entonces descansar sin la ansiedad que produce la incertidumbre…

Pero no estamos preparados para que se nos revele todo lo que ha de venir, no podríamos ponernos de pie ante esa hoja de ruta donde no solo hay motivos para la felicidad, sino accidentes del camino que difícilmente tengamos en nuestro haber presente la capacidad de sortear…

Por las razones que fueran, Dios prefiere entregarnos fragmentos de lo que vendrá…

 

Nicolas Marulla, Buenos Aires, 21 de noviembre de 2014

7 peligros para el corazón del líder

La trascendencia del carácter en el liderazgo “Y dijo Dios a Salomón: Por cuanto hubo esto en tu corazón…” (2 Crónicas 1:11a) Introducción Asuntos como la cultura, las circunstancias, la cosmovisió…

Origen: 7 peligros para el corazón del líder

7 peligros para el corazón del líder

La trascendencia del carácter en el liderazgo

“Y dijo Dios a Salomón: Por cuanto hubo esto en tu corazón…” (2 Crónicas 1:11a)

Introducción
Asuntos como la cultura, las circunstancias, la cosmovisión, la Palabra de Dios y el corazón, están involucrados en el proceso de ser un líder que agrada a Dios.

Todos estos aspectos en mayor o menor medida, van determinando lo que una persona/líder es; su estilo, cómo establece sus relaciones, cuáles son sus valores, etc.

De todos estos aspectos, los cuales se entremezclan y de los cuales la Palabra de Dios debería ser determinante, (en palabras del Salmista “Lámpara es tu palabra a mis pies, y lumbrera en mi camino”), sin embargo, lo que define el liderazgo, sin lugar a dudas, es el corazón, es decir cómo el corazón reacciona o responde a la Palabra de Dios.

Allí, en el corazón,  está lo puro o lo engañoso, lo sano o lo insano, la dirección, el norte, o lo perverso y sin rumbo.

El rey Salomón comenzó muy bien el desafío más grande de su vida, convertirse en el tercer rey de Israel y suceder a su padre David en el trono. Lastimosamente en el paso del tiempo, su humildad y dependencia de Dios se cambiaron por orgullo y suficiencia personal.

Esto nos habla de que los líderes enfrentan peligros, aún los más sabios como el mismo Salomón.

Quiero mencionarte cuáles son algunos de estos peligros para el corazón del líder

Siete peligros del corazón del líder:

  1. Heridas emocionales

“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, y maledicencia, y toda malicia” (Ef.4:31)

  1. Problemas con finanzas

“Porque raíz de todo los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos se extraviaron de la fe, y se traspasaron a sí mismo con muchos dolores” (1 Tim. 6:10)

  1. Orgullo

“Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu”  (Prov. 16:18)

  1. Problemas sexuales

“Huid de la fornicación. Cualquier pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo, más el que fornica, contra su propio cuerpo peca” (1 Cor. 6:18)

  1. Estancamiento, falta de actualización

“Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza” (1 Tim. 4:13)

  1. Crisis familiar

“que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad, (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)” (1 Tim. 3:4,5)

  1. Abuso de poder

“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” (1 Ped. 5:2,3)

Según Robert Clinton, estos peligros representan las causas de mayor fracaso de los líderes cristianos.

Es muy posible que Salomón haya sucumbido en todos ellos.

Cuando el fracaso no es fracaso
Para algunos autores, Salomón padeció pleonexia. Esta patología fue diagnosticada unos 500 o 600 años antes de Cristo, su terminología viene del griego y en español significa codicia o avaricia. Según el Diccionario Enciclopédico (etimologias.dechile.net), como apetito insaciable de poseer bienes materiales, está ligado a lo que podríamos llamar anti- valores humanos, como la vanidad, el egoísmo, la sobrevaloración de la imagen personal, lo que lleva al individuo a sentirse como el centro del universo y por la misma vía, a pensar que tiene mayores merecimientos que los demás para acapararlo todo. Platón llegó a considerar la pleonexia, como una verdadera enfermedad (Obviamente, de carácter moral).
Salomón no supo transformar el fracaso. No supo utilizar las piedras del arroyo como puntos de apoyo para cruzarlo, y éstas se convirtieron en obstáculos.

  • Las tormentas internas pueden destruir nuestra actitud…

Hay tres tipos de tormentas del corazón:

a.- Temor al fracaso (negación, echar la culpa a otros, temor…)

Aceptación es diferente a resignación…
Hay que aceptar el fracaso en el contexto de “me equivoqué”, “hice mal”…

Paderewski: fue rechazado por su primer profesor de piano, porque tenía dedos chicos…
Caruso: el profesor le dijo que su voz era como un silbido y llegó a ser uno de los más grandes tenores de la historia…
Alba Tomás Edison: gasto mucho dinero en un invento de poco valor…

Los fracasos son las huellas del éxito…
Sin fracasos no hay éxitos en la vida…
Es imposible triunfar sin sufrir…
Tenemos derecho a fracasar, a cometer errores, (esto nos ayuda como líderes a tomar riesgos).

b.- El miedo al desaliento

Ej. Elías en una situación extrema por causa del desaliento, debido a pensamientos negativos.

c.- Batalla con el pecado – Romanos 7:15

Ej. La llave que abre las puertas de las adicciones, es la pornografía

“Si no nombramos nuestras impurezas cuando son pequeñas y manejables, luego se tornan desmesuradas e incontrolables y en un momento de debilidad nos pueden llevar a una quiebra total” (John Bunyan)

El primer paso al éxito, es reconocer el problema

Desarrollo de la persona en forma integral

Se pueden prevenir los peligros del corazón del líder, si precisamente se comienza con el corazón, que es en definitiva lo que Dios mira en nosotros.

En el desarrollo integral de la persona y de los líderes en particular, hay tres aspectos muy conocidos, y que es sumamente importante reconocer.

  1. Conocimiento (lo que se conoce)… el saber
  2. Habilidades (lo que hago)… el hacer
  3. Carácter (lo que soy)… el ser

Podría parafrasear 1Corintios 13:13 que habla del amor, como virtud más importante que la fe y la esperanza, y expresarlo de esta manera:

“Y ahora permanecen el conocimiento, las habilidades y el carácter; estos tres; pero el mayor de ellos es el carácter”

Conclusión: es notable el énfasis en el corazón. No hay dudas que Dios quiere que nuestro corazón sea enteramente para él.

1 Samuel 16:7 “Y respondió respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón”

Hechos 13:22  “Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero”

Nicolás Marulla
marullanicolas@gmail.com

Resignificar la Pascua

Decir “Pascua”, es decir “Liberación”.

Su origen tiene que ver precisamente con Moisés, cuando saca al pueblo de Israel que estaba esclavizado en Egipto, potencia mundial de ese tiempo, para llevarlo a través del desierto a la tierra prometida.

Tomado la misma idea en el Nuevo Testamento, la Pascua es la liberación que Jesús hace de la humanidad esclavizada, al morir en la cruz y de ese modo pagar con su vida, lo que los seres humanos debíamos pagar, lo cual nos hizo libres para elegir una vida con nuevos y trascendentes valores. La Pascua entonces, resume la obra que Jesús vino a realizar a favor de toda la humanidad.

La muerte y resurrección de Cristo constituyen el fundamento de la fe de los cristianos. En estos trascendentales actos se concreta la redención, entiéndase rescate del ser humano, quien a través de la muerte de Cristo es reconciliado con Dios, y la resurrección, que nos otorga esperanza segura de la vida eterna.

Resignificar la vida tiene que ver con la pascua, ya que es un tiempo de volver a darle significado a nuestra existencia, a partir de un acto liberador, que nos ubica en la sociedad en una nueva dirección, con acciones nuevas y proyecciones que antes no teníamos. Este acto liberador nos da perspectiva de eternidad, sin la cual la vida es insípida e intrascendente, ya que la vida de un ser humano vale por lo que encierra su futuro.

Cuando perdemos el rumbo y dejamos de soñar, cuando nos volvemos practicantes de ciertos rituales y vivimos una vida superficial, es entonces tiempo de volver a Cristo y  de reencontrarnos con nosotros mismos. Es tiempo de redescubrir el verdadero significado de la vida, a través de Jesucristo, y advertir que nuestro objetivo final es más que disfrutar de la vida y alcanzar determinados logros; sino consagrarnos por entero a amar a Dios y a nuestro prójimo, viviendo una vida libre de mezquindades, y entendiendo que el servicio a los demás es aquello que da sentido a la vida, buscando siempre reconciliar a las personas con Dios y entre sí mismas, siendo continuos constructores de esperanza.

Celebremos juntos la noticia más luminosa de la esperanza, que es la resurrección de Cristo, nuestro Salvador.

¡Felices Pascuas!

Dr. Nicolás Marulla, Buenos Aires, 25 de marzo de 2016

 

¡Nunca más!

Calles llenas de misterio y de sombras,

El pánico se adueña sin pedir permiso y las casas vulnerables entregan sus sueños e ilusiones y se rinden ante el atropello vil y salvaje de quienes nacieron para ser humanos y se convirtieron en bestias…

El poder corrompe todo el sistema y los ideales de paz y libertad se manchan con sangre y se sumergen en aguas turbias perdiéndose en caminos de desolación…

Ella no volverá a ver al hombre pequeño que le prometió un hogar y un país…

Aquel llora a su padre que no regresa, mientras las horas avanzan y la soledad viene para quedarse…

Aquel otro mientras traspasa barreras de dolor y oscuridad, se esfuerza por delinear el rostro de sus hijos que no volverá a ver…

Gritos que nadie oye, silencios que todos oyen…

Ráfagas de miedo y temblor ante el ruido fatídico de un dos punto tres que hace ronda hasta encontrar a su presa.

Todo es terror y violencia, no hay argumentos que valgan, ni derechos ni razones…

Se mezcla con sangre y con lágrimas y se hunde en el fango sucio de la impunidad el ideal de un país mejor…

Desaparecen miles y no solo agonizan las madres, las abuelas y los hogares hacen duelo, sino que la nación queda acéfala.

Hoy puedo llorar y escribir, porque un par de meses antes del golpe siniestro, entré en un templo y encontré otra libertad, una suprema, y sin buscarlo quedé atrapado en la fe, con otra militancia, reconstruyendo el rompecabezas de una historia que jamás debíamos haber vivido y que hoy nos impulsa a decir… ¡Nunca más!

Nicolás Marulla

Buenos Aires, 24 de marzo de 2006 (A 30 años del golpe del 76)

Cuando Dios…

No esperes que se descorra el cielo para creer…
Que se vaya la tarde para soñar… y que tu alma no perciba el silencio.
Silencio no es otra cosa que una pausa de Dios mientras te está hablando…
Tal vez un suspiro para no llorar, tal vez un susurro de quebranto, de amor…

Cuando te incomode su presencia, será solo para ubicarte otra vez en la senda,
Para que entiendas que los sueños que se fueron, solo permanecen ocultos…
Y que vivir también es buscar, descubrir y encontrar.

Las huellas que vas dejando a tu paso tienen memoria…
Y la trama urdida antes del ayer, se teje en los caminos del mañana.

Cuando te intimide su voz, será solo para que percibas el tono de la obediencia,
Para que entiendas que las bendiciones de la vida se abren con esa llave,
Y que las puertas que se cerraron, necesitaron que el tiempo las deshinchara…

Cuando te nuble la luz de sus ojos, será solo para que despiertes…
Y veas que tu entorno está vivo y que hay mucho por agradecer.
Para que reacciones a tiempo y en tu letargo no se pierda la esencia de lo que vendrá,
Para que encuentres el camino, desandando temores y señalando ilusiones.

Cuando te duela su ausencia, será solo para agigantar tu fe…
Y para que te atrevas a dar el siguiente salto sin temor a caer…
Sabiendo que su ausencia es solamente sensación,
Ya que no existe tal cosa como la ausencia de Dios. 

Nicolás Marulla, Buenos Aires, 19 de enero 2016

Año Nuevo: inercia o creatividad…

Un nuevo año está a punto de comenzar. Por lo general el fin de año funciona como el final de una etapa y el comienzo del nuevo año como la posibilidad de dar impulso a lo que venimos haciendo. Hacer un balance nos ayuda a saber aquello que hemos logrado satisfactoriamente y a la vez intentar detectar aquellas cosas que deberán modificarse de cara al futuro.

Uno de los atributos de Dios es su eternidad, por lo tanto no necesita “renovarse”, no necesita que algo termine y algo empiece para hacer “balances” y “reprogramar” el futuro… Pero quienes fuimos creados por él, necesitamos cerrar ciclos y comenzar otros, necesitamos la oportunidad que nos ofrece el calendario, para hacer pausas, balances y en alguna medida “volver a empezar”.

Pensando en esto, me vino la idea de “inercia o creatividad”…

El diccionario de la Real Academia Española, define “inercia” como: “Propiedad de los cuerpos de no modificar su estado de reposo o movimiento si no es por la acción de una fuerza” Esta es una definición más de carácter físico, a la vez la RAE agrega otra definición de uso corriente: “rutina, desidia…”

La inercia es como seguir con la rutina que venimos trayendo desde un tiempo, y por lo tanto se hace necesaria la intervención de una fuerza que modifique ese estado; una decisión,  acción o acciones concretas que nos permitan salir de la rutina.

La fuerza de la inercia nos llevará a desembocar en el mismo cauce, el de la rutina, lo cual tiende a hacer la vida monótona, y por lo general esta monotonía nos puede conducir a la pérdida de la motivación.

Por su parte “creatividad” tiene que ver con la facultad o capacidad de crear o inventar. La creatividad es algo extraordinario, porque está más allá de lo ordinario o previsible.

Al comenzar un nuevo año, procuremos no dejarnos arrastrar por la inercia y demos lugar a la creatividad.  Podemos “reinventarnos” como personas, renovarnos desde adentro, y descorrer uno por uno los pliegues internos de nuestro almanaque interior, para transitar un año de motivación y creatividad.

Dicho esto, deseo compartirte algunas ideas que pueden servirte para el año nuevo.

  • Aceptar la realidad y aceptarte a vos mismo:
  • Aceptar la realidad cuando no se puede cambiar. De lo contrario tendrás un desgaste muy grande de energía y tiempo dando vueltas alrededor de algo que no se va a modificar.
  • Aceptarte a vos mismo. Con todos tus defectos y virtudes, amándote como persona, aceptando por completo tu presente, sin decirte a vos mismo, “me hubiese gustado que las cosas fueran diferentes”. Este tipo de pensamiento no te permite proyectar el futuro.
  • Articular el “borrón y cuenta nueva”. Otras vez, mirar hacia atrás es un gasto de energía y tiempo que no vuelve, de nada sirve que te culpes guardando sentimientos negativos o prejuzgando a quienes te fallaron. Construí el futuro en base a tus propias decisiones, depositando tu confianza en Dios.
  • Emprender nuevos desafíos:
  • Estudiar algo que te guste…
  • Comenzar un nuevo proyecto… “uno tiene la edad de sus proyectos”
  • Fijarte la meta de leer determinada cantidad de libros en un año…
  • Anotarte en un curso de música, teatro, computación, un nuevo idioma, aprender a conducir, etc.
  • Dedicar más tiempo al cuidado de tu salud:
  • Hacer ejercicios físicos (caminatas 3 o 4 veces por semana, ir a un gimnasio, natación, etc.).
  • Hacer dietas alimentarias que contengan más agua, cereales, frutas y verduras.
  • Hacer pausas para descansar, para que el trabajo continuo no te genere desgastes, a veces irreparables…
  • Pasar más tiempo con amigos y fortalecer los lazos afectivos de la familia…
  • Generar acciones solidarias o altruistas:
  • Pasar tiempo con personas que están solas y no tienen con quien hablar
  • Cooperar en acciones solidarias de emergencia social
  • Ayudar de tus ingresos o ganancias, a un misionero que está sirviendo en una tierra lejana, ayudar a un familiar, a un vecino, a un amigo…
  • Reunir alimentos no perecederos y dárselos a una familia que esté necesitando…
  • Donar sangre para alguien que tiene que ser intervenido para vencer la enfermedad.
  • Mejorar tu calidad de vida interior:
  • Tener un plan de lectura de la Biblia y de algunos buenos libros que alimenten tu espíritu y tu fe, en especial libros de historias de superación y de personas que alcanzaron logros en la vida. Este tipo de lectura es de mucha inspiración.
  • Dedicar tiempo para hablar con Dios con total sinceridad, que por otra parte, es la única manera que podrías hacerlo, lo cual es muy terapéutico…
  • Practicar el perdón hacía los demás, tomando nota de las virtudes y pasando por alto las faltas y sufriendo el agravio sin responder con las mismas armas.
  • Ser agradecido y quejarte menos…
  • Hacer de la cortesía un estilo de vida, incorporando en tu léxico diario, expresiones tales como: “permiso”, “disculpe”, “muchas gracias” “muy amable”, “vos te lo mereces”, “te felicito, excelente”… y nunca olvides que una “sonrisa” no cuesta nada y te hace accesible a los demás.
  • Vivir de acuerdo a valores:
  • No traicionar nunca tus convicciones…
  • Ser honesto en tus palabras y acciones…
  • Ser sincero y procurar decir siempre la verdad con amor…
  • Valorar a todas las personas, no mirando su condición social…
  • Darle a tus acciones un sentido ético, sin naturalizar conductas contrarias a tu fe.

Se han realizados estudios que reflejan con estadísticas que las personas se arrepienten más de lo que no han hecho en la vida, que de las cosas que hicieron.

Espero que esta nota te anime a hacer cosas buenas que nunca hiciste, desde las más sencillas de la vida, hasta aquellas más arriesgadas que sacarán lo mejor de nosotros.

¡Que tengas un feliz y bendecido Año Nuevo!

Nicolás Marulla, Buenos Aires, 31 de diciembre de 2015

Navidad es Reconciliación

La navidad que tiene variados significados, es también un mensaje de reconciliación.

“Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! (Lucas 2:13-14).

La navidad es reconciliación con Dios. El término “religión” del latín “religare”, significa “volver a ligar” al hombre con Dios. La navidad es Jesús reconciliando al hombre con Dios y trayendo paz. La palabra “paz” en hebreo, tiene una connotación positiva, no es ausencia de la guerra y de conflicto, sino presencia de la justicia. En palabras del profeta Isaías: “Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre” (Isaías 32:17), y San Pablo, nos dice “Justificados, pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1).

La navidad es reconciliación con uno mismo. Solo cuando estamos en paz con Dios, podemos alcanzar paz con nosotros mismos. La navidad nos ofrece la oportunidad de resolver nuestro pasado mediante la “buena voluntad de Dios para con los hombres”, entiéndase “gracia”, y vivir un presente de paz con una saludable proyección al futuro.

La navidad es reconciliación con nuestra familia. La navidad nos da un mensaje de valores que hacen a la unidad de la familia. Los niños que tienen la posibilidad de experimentar la navidad, crecen asumiendo que la familia es el ámbito donde se unen para celebrar los momentos importantes de la vida.

La navidad es reconciliación con los demás: el individualismo como parte de la cultura pos-moderna, le hace mucho daño a la sociedad que quiere desarrollarse e integrarse.

Pero Navidad es encuentro con Dios que nos lleva a la oración, y así experimentar un cambio que llamamos conversión; lo cual finalmente nos empuja a compartir con los demás en una construcción social para la cual fuimos creados.

El pesebre de Jesús es pequeño.  Un niño puede entrar caminando, pero los adultos deberemos “agacharnos”, es decir, tendremos que quebrar nuestro orgullo y autosuficiencia, para entonces a partir de ese quiebre, percibir a nuestro prójimo, con quien compartir el pan, la esperanza, el amor y la vida.

 Nicolás Marulla, Buenos Aires, 23 de diciembre 2015

(Publicada en http://www.iglesiadediosargentina.org)

 

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